Estamos en una era donde antes de hacerse sólida una técnica en cirugía refractiva (tanto corneal como lenticular) nos llega una novedosa opción que promete ser la solución de los defectos de su predecesora. Actualmente, estamos de acuerdo en que disponemos de suficiente tecnología y conocimiento para ofrecer un resultado más que óptimo a los requerimientos de nuestros pacientes, pero ¿hasta aquí llega la evolución?

 

 

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